Just Cause 3

Detalles de la Historia (posible spoiler)

El comienzo de Just Cause 3 es digno de cualquier peli de acción de las buenas, no faltan las explosiones masivas, saltos imposibles desde aviones y muchas balas, muchísimas balas. De esta manera tan poco ortodoxa y notoria aparece Rico Rodríguez de nuevo en Médici, el lugar que más quiere en el mundo y que ha caído en manos de un malvado dictador, Di Ravello, que somete con mano de hierro a todos sus habitantes y tiene montado un auténtico estado policial en esta bonita isla, de aspecto netamente mediterráneo. En su regreso, Rico se encuentra con viejos amigos, que ven en él a su salvador, al hombre que conseguirá por fin liberarles del mazo opresor de Di Ravello. Para conseguirlo, os podéis imaginar, van a mediar centenares de misiones a un ritmo frenético y donde va a hacer falta echarle un par y ser mucho más listo que Di Ravello y sus secuaces.

Médici es un lugar privilegiado, una isla preciosa que es donde se desarrollan los hechos de Just Cause 3. Es el escenario donde este Sandbox nos ofrece una libertad total para poder explorar su escarpada orografía, donde podemos escalar sus montañas y bañarnos en sus tranquilas playas. Rico volverá a Médici para conocer más a fondo esta isla, sino otros lugares de la isla que iremos desbloqueando con el paso de las misiones y que nos ofrecerán un mundo abierto donde se dan la mano todo tipo de entornos, tanto urbanos como rurales, y donde el nexo común es la libertad de movimientos, absoluta libertad que nos reportará muchas alegrías a lo largo de todo el juego.

Los artilugios y la exploración extrema

Una de las facetas que caracteriza a este Just Cause 3 es la riqueza de artefactos, que vamos a poder utilizar a lo largo de las misiones, que nos van a servir para movernos por la isla a toda velocidad y atacar por sorpresa a nuestros enemigos. Al igual que James Bond tiene para sí mismo todo un departamento de investigación que le ofrece todo tipo de artilugios para doblegar al enemigo, en Just Cause 3 tenemos a una intrépida científica que nos ofrecerá en muchos momentos algunas soluciones tecnológicas que van a aumentar nuestro poder destructivo frente a las fuerzas de Di Ravello.

 

Sin duda el principal de estos artilugios es el gancho de Rico, que nos va a permitir movernos a toda velocidad por los lugares más escarpados de la isla. Al igual que en Assassins Creed y en cada vez más juegos, el Parkour es el complemento ideal para movernos por tejados y montañas a nuestro antojo, en este caso el gancho de Rico nos permite posarnos sobre cualquier superficie que tengamos en un determinado radio de metros a nuestro alrededor y en cualquier dirección. Podemos engancharnos a una fachada y salir disparados contra ella para después hacer lo propio en otras e irnos “colgando” de un edificio a otro, aunque podemos hacerlo también para subir una montaña o colina, los límites los ponemos nosotros.

 

Y no sólo eso, sino que podemos valernos del gancho para coger impulso y abrir el paracaídas mientras nos impulsa para volar por la isla libremente. Este es el principal artilugio de Rico, que incluso tiene un poder destructivo, ya que con el vamos a poder lanzar barriles de explosivos, por ejemplo, contra objetivos de las fuerzas de Di Ravello y provocar formidables explosiones. Pero este no es el único artilugio de Rico, ya que ni el mismo Calleja, el aventurero, sería capaz de igualar su arsenal de alternativas extremas para moverse por la isla.

Sin duda el más destacado es el traje aéreo, ese artilugio que se ha puesto tan de moda entre los deportistas de riesgo y que consiste en un traje que incorpora alas y es capaz de hacernos planear al lanzarnos al vacío. Con el podemos lanzarnos desde cualquier atalaya, azotea o puente y lanzarnos al vacío controlando en todo momento nuestros movimientos y el aterrizaje con el paracaídas, que siempre es una alternativa a nuestros vuelos de riesgo. Aunque en el caso del traje aéreo, nos costará un rato hacernos con él, ya que lo primero que nos puede pasar que nos rompamos la crisma, como en mi caso, contra un buen muro de hormigón, del que increiblemetn salimos indemnes.

Sandbox explosivo

Al género sandbox no hay quien lo pare, la libertad que nos ofrece este género, y sobre todo los centenares de horas extra que nos ofrecen en misiones alternatvas tras culminar su campaña son uno de los principales alicientes de este tipo de juegos. Y Just Cause 3 no es la excepción, ya que la libertad de movimientos por la isla es total, y en esto para que os hagáis una idea, funciona exactamente igual que GTA.

Con el mapa podremos marcar el lugar donde se desarrollará la misión, o bien pasar totalmente y explorar la isla a nuestro gusto. Como en el título de Rockstar, la libertad es total. Podemos robar todos los vehículos que queramos, hacer daño a sus propietarios, lanzar a los demás coches fuera de la carretera, y sobre todo, y más importante, destruir un montón de cosas, que es de lo más divertido del juego. Por poner un ejemplo, podemos lanzar nuestro coche contra una gasolinera y saltar del coche en marcha, para después crear una explosión de dimensiones bíblicas que acabe con todo lo que rodea a esta estación de servicio.

 

Entre misión y misión podemos experimentar con los vehículos de Medici, tenemos deportivos, utilitarios, camiones, motos y un largo etcétera, a los que podemos golpear y echar de la carretera a nuestro antojo, un detalle importante es que nuestro coche y los demás vehículos sufren daño con los golpes, y es que en algunas ocasiones podemos llegar al punto donde comienza nuestra misión con el coche literalmente en el chasis, sin piezas de la carrocerá, algo que sin duda ofrece un nivel de realismo que se agradece mucho. Como habéis visto en muchos tráiler y gameplays publicados por sus creadores, la lista de vehículos controlables es muy larga, pero en ella destacan sobre todo los aéreos, pudiendo manejar todo tipo de aeronaves, como helicópteros o aviones que nos permitirán encarar a las tropas de Di Ravello de una forma totalmente distinta.

Destrucción total y Acción Triple A

Sin duda lo que más caracteriza a Just Cause es su brutal nivel de acción y destrucción. El juego está ideado de tal manera que con las herramientas y sobre todo las armas necesarias podemos montar un pollo bien grande. Cuando nos metemos en harina, Just Cause 3 saca lo de mejor de sí con una puesta en escena espectacular. Las explosiones son las mejores que hemos visto en mucho tiempo en un juego, y los daños colaterales de estas tampoco tienen un nivel inferior, porque cuando estamos en pleno combate contra el enemigo, los disparos de misiles desde helicópteros, aviones, tanques, o desde nuestro propio bazooka, son capaces de reducir a escombros buena parte de los edificios que nos rodean.

Todas las misiones en Just Cause 3 buscan generar el mayor alboroto posible, y en ellas podemos ver reflejado ese cine de acción donde lo importante es el cuanto más grande mejor. Aquí los enfrentamientos con los soldados de Di Ravello son cada vez más bestiales, con armas de guerra pesadas y con la destrucción total en muchos casos. La posibilidad de usar nuestro gancho para volar los depósitos y refinerías enemigas lanzando barriles explosivos, da pie a unas escenas de destrucción y explosiones dignas del mejor cine de Hollywood. Sin duda es el principal atractivo de Just Cause 3, cómo es capaz de meternos de lleno en una acción digna de una peli de los Mercenarios, invitándono a coger un buen bol de palomitas cada vez que nos disponemos a echar una partida.

Arcade total

La sensación que nos transmite Just Cause 3 es la de estar ante un juego con grandes dosis de arcade, aquí no se trata de simular el pilotaje de un avión, o la incursión en las líneas enemigas de forma minuciosa. Todo se desarrolla mediante los procedimientos más primarios de la industria del videojuego, donde lo importante es acabar con el enemigo de la forma más rápida posible. Las misiones de Just Cause 3 son de todo tipo, aunque en todas ellas la espectacularidad es un componente básico. Eso sí, muchas se repiten y pueden llegar a ser monótonas, aunque mientras haya enemigos a los que dar el pasaporte, la cosa se mantiene divertida. Como suele ocurrir en muchos Sandbox, debemos ir ganando el control de distintas regiones para poder acceder a otras. El tamaño de medici es considerable, no nos parecen ni mucho menos los 600km cuadrados qur prometían sus creadores, pero sí lo suficiente como para que no se nos quede pequeña en ningún momento.

 

Y no estamos sólos en los combates, porque en muchas ocasiones vamos a contar con la ayuda de las fuerzas rebeldes, que se unirán a nosotros para derrotar a las fuerzas de Di Ravello, aunque como es lógico, el peso recaerá sobre nosotros. La historia es correcta, sin más, nada espectacular, y es bastante previsible, sirviendo de nexo para meternos de lleno en la acción de las diferentes misiones. El realismo no es una faceta de Just Cause 3, hasta el punto de darse situaciones como la de tirar abajo un enorme viaducto en una misión, y ver como aparece de nuevo por arte de magia en el siguiente objetivo, como si no hubiera pasado nada. Son esas licencias que se puede permitir un juego de gran corte arcade, con el mismo rigor respecto de la vida real que una película de Chuck Norris. Y es que aquí lo importante es liarla parda, y no fijarse en si lo que hacen sus personajes pasaría en la vida real.

Ese es el verdadero espíritu de Just Cause 3, donde lo importante es pegar tiros, y no tanto el argumento. A pesar de esta gran carga arcade, el personaje de Rico tiene un camino por el que evolucionar, ya que no en vano podemos mejorar muchos de sus aspectos con el paso de las misiones, sobre todo los relacionados con las armas y habilidades de combate a su alcance. En este aspecto podemos disfrutar de algunas mejoras que nos serán necesarias para poder completar con éxito algunas misiones futuras. En cualquier caso es una evolución casi testimonial. Al menos en esta versión para el análisis que hemos jugado, sólo existe la campaña individual, no hay un modo online como tal, la única interacción de otros jugadores es cuando estos consiguen superar algún record que ostentmos a la hora de superar una misión u obteniendo puntos realizando acrobacias en plan libre, que vemos sus puntuaciones y logros en tiempo real.

Apartado técnico

Aquí alguna luz y bastantes sombras. Hemos jugado la versión de PC, y en las primeras partidas el tema técnico ha dejado bastante que desear, con fallos graves en el desarrollo del juego que nos han lanzado directamente al escritorio del ordenador. Hay que dar gracias a que un parche de fin de semana ha conseguido aparentemente solucionar esos problemas. La optimización gráfica no es la mejor, con muchas caídas de frames.

Y es que a pesar de que gráficamente es un juego correcto, sin grandes alardes, más allá del tamaño de la isla o lo espectaculares efectos de las explosiones, nuestro ordenador con un procesador i7, 16GB de RAM, y una Nvidia GTX 770 de 2GB, no ha sido capaz de pasar de los 30 fps, con caídas importantes cuando se han juntado muchos actores y vehículos en escena. A esto debemos añadirle unos interminables tiempos de carga, y algo muy molesto, la constante desconexión de los servidores de Square Enix, que nos obligan a parar el juego durante casi un minuto y a optar pasar al modo offline, algo que nos libra del problema sólo unos minutos.

 

En el sonido destaca el doblaje en castellano, con voces profesionales y de gran nivel. A un buen nivel también se encuentran los efectos sonoros, que sacan lo mejor de sí en las escenas de más acción, con el sonido de los helicópteros, aviones, tanques, y las enormes explosiones que caracterizan al juego.

Conclusión

Just Cause 3 es uno de los títulos más divertidos que hemos jugado últimamente. Su fórmula de acción total desde el primer minuto de juego y la libertad de movimientos que otorga es sin duda su mejor tarjeta de visita. Es un título que invita a querer explorar Médici en profundidad, y sobre todo a hacer el cabra a bordo de vehículos y destruyendo a nuestro antojo el entorno que nos rodea. Cuando juegas a Just Cause 3 te da la sensación de estar en una de esas pelis de acción donde el protagonista acaba con miles de soldados bananeros en cuestión de minutos, sobreviviendo a las situaciones más extremas que podáis imaginar. Los artilugios de Rico son lo mejor del juego, ya que nos permiten movernos por la isla con total libertad y aprovechando absolutamente todo lo que nos rodea para hacer acrobacias e “idas de olla” totales, volando por sus cielos y surcando los acantilados.La historia es el vehículo perfecto para ir encadenando una escena de acción con otra y las diferentes misiones, pero todo el foco está puesto en la acción y en su perfil arcade. Lo peor sin duda su aspecto técnico, muy poco pulido en PC, con muchas caídas de frames y demasiadas interrupciones, entre los tiempos de carga y las desconexiones de los servidores. Esto último, entendemos que se subsanará con los diferentes parches. A pesar de ello, no podemos ocultar nuestra satisfacción tras haber jugado a Just Cause 3, y habérnoslo pasado teta, un juego donde la diversión y el espectáculo están muy por encima de su predecible historia. Un juego imprescindible si te gusta la acción por encima de un desarrollo profundo, ideal para pasar muchas horas haciendo el cabra en Medici y liándola parda contra Di Ravello.

Estas son las notas que está recibiendo en las reviews de la prensa:

 

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